Hoy comienza de nuevo nuestra historia

Hola, ¿que tal?, ¿como lleva estos días en casa?, espero que bien, dentro de lo que cabe claro. Me gustaría robarle unos minutos para contarle una historia que hoy cumpliría 215 días de vida. Es una historia que atañe y que viven alrededor de 35 personas y que año a año se repite, unos años con mayor número otros con algo menos.


Situémonos en el mes de septiembre del pasado 2019, tras un caluroso e intenso verano. Vuelven las ganas por la música y por recuperar la relación pausada con el instrumento, volver hacerlo sonar, volver a producir esos acordes que de forma armónica crean una auténtica banda sonora. 

Poco a poco van pasando los días, los ensayos, los acontecimientos, quizás este año más difíciles que ningún otro, pero siempre estaba por allí aquella "vocecilla" que recordaba que había que seguir adelante pasara lo que pasara. Se va acoplando el repertorio, la melodía se funde de una manera perfecta con la armonía y fueran los que fueran en el ensayo, las marchas suenan perfectas, con la esencia necesaria para hacer sentir al riosecano el humano más especial del planeta.

Precisamente, ese fue el espíritu que ha hecho que esta agrupación siguiera en pié durante tantos años, que fíjense si ha llovido. Cuarenta y cinco años desde que aquella primera unión de tambores y cornetas de quintos hicieran mantener la esencia de una Semana Santa única en el mundo, que la mires por donde la mires rebosa singularidad y belleza.

Llegó el nuevo año y con el los nuevos propósitos y los nuevos deseos para hacer de un año cuyo nombre ya indicaba buenas sensaciones, algo especial y único. Los ensayos recuperaban su afluencia a la vez que las melodías ganaban volumen y afinación, el proceso estaba siguiendo su curso y era inminente el final de la preparación para la gran fecha.


El destino, ese gran desconocido, que juega para bien y para mal, puso en el camino un duro capítulo, uno de esos que cuando se trata de series de ficción intentas ver rápido o incluso hacerte el dormido durante su transcurso. En este caso es difícil hacerse el dormido ante tal crucial acontecimiento. Para yo entenderme es algo así como: si hubiera un pájaro en la luna, un pueblerino en París, una sombrilla en Alaska, un marinero en Madrid, un año sin verso, un poeta sin su Abril, Barcelona sin sus Ramblas, o como Venecia sin agua... es Rioseco sin su Semana Santa.

Sin el redoblar de tambores y los sonidos de cornetas doblando las esquinas, los sonidos secos de horquillas y los golpes de oído por las rúas, sin el trancurrir de hermanos alumbrando en una llama única el camino de nuestro Señor a la vida.

Este año será especial, será muy diferente al resto. Contamos desde hoy los días para una nueva Semana Santa en la que más que nunca ese redoblar de tambores y el sonido de cornetas sonarán mas fuertes, las horquillas y los oídos retumben como nunca antes lo hicieron, y en las rúas no quepa ni un hermano más alumbrando el camino. 

Esta historia es mucho más grande, es de todos los que sienten su Semana Santa. Es el momento de renovar nuestra fe, y de convertirnos de nuevo a ser hijos de Dios. Riosecano, hoy nada acaba. Hoy todo empieza.

Mucha fuerza y fe, hermano.

Raúl Portero Lozano. 
Cofrade y músico riosecano.

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